La película se basa en argumentos cinematográficos ya super vistos en Hollywood y el mundo, me refiero al famoso cambio de cuerpo (justamente el nombre en ingles es ese: “Change-up”). Podemos recordar con respecto a este pequeñísimo sub-género a películas como: “Hay una chica en mi cuerpo”, con el formidable Steve Martin; “Este cuerpo no es mío”, con Rob Schneider y hasta se puede comparar tranquilamente con, “Viernes de locos”, protagonizada por la polémica Lindsay Lohan y Jamie Lee Curtis.
En esta ocasión, como en otras, el cambio de cuerpo no tiene ninguna carga sumamente lógica, pero al menos para divertirse funciona. Se trata de una fuente donde los dos protagonistas van a orinar y… zas! Pronunciando las palabras mágicas, todas las luces de la ciudad se apagan derepente, haciendo el cambio del cuerpo un hecho.
El film esta dirigido por David Dobkin (“Los Rompebodas”, 2005) y cabe destacar que fue escrita por Jon Lucas y Scott Moore, los mismos que guionaron “¿Qué pasó ayer?” y la secuela de esta. Además, se halla encabezada por Jason Bateman (que también este mismo año lo vimos en “Quier matar a mi jefe”) y Ryan Reynols (recientemente presente en “Linterna verde”).
Estos dos protagonistas en el film encarnan, respectivamente, a Dave y Mitch, dos amigos con caras opuestas: uno abogado, responsable, casado y padre de tres hijos pequeños; y el otro, un completo desastre, irresponsable, vago y atorrante. Dave esta cansado de su super-estable vida, quiere más pasión, extremo y cambio, mientras que Mitch no sabe que hacer con la suya pendiendo de un hilo, entre las drogas, las mujeres y viviendo a costillas de su padre
Cuando por arte de magia cambian cuerpos cada uno tendrá en las manos la vida del otro, lo que los hará crecer y madurar, dándose cuenta de lo buena que era su vida sin ningún traspaso de alma.
Nota: Victoria Clementi
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